Sobre el suspenso y sus formas

Muchas veces hemos oído hablar de la universitaria como la mejor etapa posible de nuestra vida. Nos hablan de fiestas que acaban en desmadre cada viernes por la noche, de la posibilidad de encontrar nuestra alma gemela entre botellas de cerveza vacías e incluso de la oportunidad de adquirir conocimientos que nos lancen al mercado laboral.

Lo que nunca te llegas a cuestionar es cuál es el precio, además del económico, de todas estas promesas que parecen sacadas de alguna película de los hermanos Weitz, hasta que llega el momento en el que te sientas en una clase y te hablan de los exámenes.

¡Boom! ¡Cateado!

Entras a la universidad con la idea de que vas a estudiar lo que te gusta, que te vas a organizar desde el principio, que vas a ir a todas las clases y piensas que los suspensos son cosa del pasado, de cuando te obligaban a estudiar asignaturas como filosofía

“¿Para qué quiero filosofía si yo voy a estudiar informática para programar videojuegos?”

Todas esas esperanzas desaparecen cuando haces los primeros exámenes.

Después de suspender por primera vez, intentarás buscar explicaciones que, en la mayoría de los casos, serán en vano. A continuación, unos cuantos ejemplos de tus pensamientos tras recibir el primer suspenso:

    • “Pero si yo llevo al día todo y he estudiado mucho”. Posiblemente la frase más recurrente en este tipo de casos, y la primera que se te vendrá a la cabeza cuando te suceda. No nos engañemos, te has pasado con el LoL.

          • “La culpa es del profesor, que explica mal”. En esta es posible que tengas razón, pero un poco de auto-crítica nunca viene mal, sobre todo cuando te has pasado la semana viendo anime con la asociación.

 

 

  • “La próxima vez estudio más”. Fantasma.
  • “Me apunto a una academia y ya está”. Mejor apuntarse a ir a clase.
  • “Igual no valgo para esto”. Mira macho…

 

Pero pienses lo que pienses, los suspensos servirán para mejorar, estarás más cerca de alcanzar tus objetivos y la universidad seguirá siendo solvente. Os dejamos este discurso de nuestro ex-alumno Chema Alonso (aquí su blog) sobre el significado de el suspenso en la vida académica, lo pronunció en nuestra escuela.

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